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Osamu Suzuki, el fundador del fabricante japonés del mismo nombre, ha dejado claro que no desea que el Grupo Volkswagen incremente su participación por encima del 19,9% que compró recientemente.
Osamu Suzuki, el fundador del fabricante japonés del mismo nombre, ha dejado claro que no desea que el Grupo Volkswagen incremente su participación por encima del 19,9% que compró recientemente. El veterano industrial, que cumple este año los 70, insistió en que quieren seguir siendo independientes y, por tanto, es razonable que prefieran que nadie se acerque al una participación del 33,4% del capital que le daría, según la ley japonesa, el control de la compañía.Suzuki, que ha logrado que la empresa que fundó se haya convertido en el cuarto fabricante del país -superado sólo por Toyota, Honda y Nissan- ya mantuvo una larga relación con General Motors, que llegó a poseer un 20% de su capital. Sin embargo, fue imposible continuar con esa relación a causa de los avatares sufridos por la compañía estadounidense y que han terminado por colocarla bajo el control del Gobierno federal de EEUU, que controla más del 60% de su capital.
Suzuki, que asume que necesita colaborar con alguno de los grandes fabricantes, analizó diferentes posibilidades -el Grupo Fiat fue una de ellas- y finalmente se decidió por el consorcio alemán. Éste adquirió el 19,9% de su capital y en contrapartida y como parte del pago, Suzuki toma un 2,5% en el Grupo Volkswagen que, en los últimos años, tiene un buen nivel de rentabilidad.
No obstante, tanto Osamu Suzuki como los dirigentes del grupo alemán admitieron en el Salón de Ginebra que acaba este fin de semana, que no se han precisado todavía áreas de colaboración. Por parte germana, se ha mencionado el interés por aprovechar la capacidad de Suzuki en el desarrollo de coches pequeños, aunque para algunos observadores de la industria a VW le atrae más el aprovechamiento conjunto de las redes que Suzuki tiene en el sureste asiático. Mientras que por parte del constructor japonés se habla de complementariedad geográfica y también mencionan el acceso a las tecnologías de bajas emisiones contaminantes y energías alternativas en las que trabaja el Grupo Volkswagen.
Además, ha imaginado, junto con Ferdinand Piëch, la posibilidad de utilizar la tecnología en motocicletas que tiene Suzuki para producir triciclos y cuadriciclos para la ciudad. En cualquier caso, el fundador de Suzuki quiso tranquilizar a empresas como General Motors, Nissan, Mazda y Fiat, con las que mantiene relaciones de colaboración y a las que ha asegurado que mantendrá sus compromisos. Aunque Opel, la filial europea del fabricante estadounidense, ya ha anunciado que no desarrollará la tercera generación del modelo Agila -gemelo del Suzuki Splash- en colaboración con el fabricante japonés.
Este mantiene su objetivo declarado de alcanzar los tres millones de unidades producidas en un futuro próximo, y sigue peleando por mejorar su presencia en Europa y Estados Unidos, después de su firme implantación en Asia, particularmente en India, Japón y China.Con ese objetivo, prepara el lanzamiento de la que será su primera berlina grande, el Kishazi, que debe llegar al mercado después del verano.
En cambio, la marca toma un poco de distancia con los vehículos 4x4 de los que siempre ha sido especialista. Osamu Suzuki precisó que las transmisiones de este tipo pesan mucho y repercuten en que los coches gasten más. «Lo que nos va a pedir el público van a ser más coches híbridos y eléctricos», dijo.
Fuente: El Mundo
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